sábado, 16 de abril de 2011

El Palermo consigue una clara victoria ante la Roma (3-2)

El Palermo gano gracias a los goles de Hernandez y Pinilla y la magia de Pastore



Primero anotó Francesco Totti, de penal, pero luego, siempre desde los once metros, anotó Mauricio Pinilla, antes de que Abel Hernández sellara un doblete. Al final, Mirko Vucinic realizó el inútil descuento que le dio cifras definitivas al marcador.

Difícil decir si el resultado fue justo o no, porque fue totalmente condicionado por las incomprensibles decisiones del referí, que fue decisivo en el resultado. Pero se puede afirmar sin dudas que la Loba tuvo la chance de ganarlo y la tiró, mientras que los rosanegros fueron mucho más cínicos.

Roma comenzó muy bien, parada con Rosi, Menéz y Taddei detrás del único delantero Totti. Palermo, por su parte, con Pastore "diez" y Pinilla-Hernández tándem ofensivo, sufrió mucho la presión rival y raramente logró llevar el balón hacia adelante.

El primer episodio clave llegó al primer minuto, cuando Pinilla recibió en el área y pareció ser bajado con una falta, pero el referí no cobró nada. Fue justo una llamarada, porque por el resto la visita no se vio casi nunca y fueron los giallorossi los que hicieron el gasto.

En efecto, la Loba creó un buen juego y llegó por lo menos tres veces con claridad adelante de Sirigu, empleando mucho el portero rival con algunos remates muy peligrosos.

Así, cuando Gojan lo bajó a Menéz al minuto 19 y, sesenta segundos más tarde, Totti metió el 1 a 0 de penal, el resultado lucía ser justo y parecía reflejar lo que se había visto sobre el césped.

Los rosanegros no lograron reaccionar y al máximo se mostraron con algún remate desde la distancia. Los capitalinos, en cambio, siguieron atacando y si bien no fueron tan peligrosos como antes, mantuvieron el control del juego y hubieran hasta podido anotar el segundo.

Sin embargo, cerca del final Balzaretti metió un centro desde la izquierda, Pinilla intentó una chilena y el referí decidió por cobrar un inexplicable penal, por una supuesta falta de Burdisso sobre el chileno que realmente nunca existió.

Así, los sicilianos pudieron igualar el marcador, con la certera transformación del penalty en gol por parte de Pinilla.

El complemento comenzó con el mismo guión del primer tiempo, es decir con Roma activa y creando ocasiones de gol. De Rossi y Menéz rozaron el 2 a 1 con dos remates poderosos que hubieran merecido mejor suerte, pero sobre rodo Vucinic estuvo cerca de anotar, pero el delantero recién entrado desperdició una contra increíble disparando alto, a pocos pasos de la línea de fondo, con el arco totalmente libre.

El error del montenegrino pareció cortarle un poco las piernas a los giallorossi, quienes siguieron cubriéndose con orden pero fatigaron mayormente para encontrar espacios adelante, especialmente tras la salida de Menéz, quien fue el mejor local y uno de los mejores del partido.

De esta manera, Palermo pudo respirar y jugar con mayor tranquilidad, para luego sorprender a seis minutos del final con el inesperado gol del 2 a 1: en la jugada fue muy hábil Pastore, quien encontró el espacio justo para poner un inteligente y preciso cuchillazo para Pinilla: el chileno, entrando solo por derecha, tuvo todo el tiempo para meterse en el área y tocársela a Hernández, quien llegaba por el otro palo y tuvo sólo que empujarla adentro.

Enseguida después llegó otro grave error del referí, quien no vio una clarísima falta de mano en el área de Migliaccio, quien paró una jugada gran de Vucinic que podía producir el gol del empate.

Después, en el primer minuto de descuento, llegó el 3 a 1 de Palermo: siempre Pinilla le sirvió un gran balón por izquierda a Hernández, quien ingresó a gran velocidad en el área y de zurda liquidó a Doni con un gran diagonal rasante.

Pasaron apenas sesenta segundos y Roma descontó, con un gran sablazo de Vucinic desde afuera del área, que se clavó en el ángulo bajo a la derecha del inculpable Sirigu.

Enseguida después Pastore le dio otro susto a Roma, con una jugada muy buena que terminó con un remate desde afuera y una buena tapada del portero romanista. Esa linda jugada prácticamente cerró el partido, que con su resultado alejó terriblemente a Roma de su objetivo Champions.

Fuente: Espn

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